Cómo escoger canciones – Intermedio

Con nuestras primeras recomendaciones sobre cómo escoger tus canciones deberías encontrar cosas que te gusten y que te respeten la voz, a la vez que te retan un poco para entregarla en lugar de estar al ralentí, en canciones demasiado fáciles, demasiado cómodas.

En este punto ha llegado el momento de tomar en cuenta algunas cosas más para ir cada vez más hacia lo que te hará bien:

Escoge canciones con mucha musicalidad

No todas las canciones tienen la misma potencia de música, la misma musicalidad. Cuando lleves algunas clases mejorando tu voz, te darás cuenta que uno de los sustentos cuando cantas es que la canción tenga música, esté bien compuestas, y te lleve en brazos hacia los agudos para saborearlos, en lugar de echarte allí de manera abrupta a ver si te vas a fundir.

Aquí interviene de lleno la calidad del compositor: ¿tiene música en as venas, o aplica criterios básicos para fabricar canciones comerciales sin fondo? Debes sentir que la canción tiene una melodía agradable, que te transporta. Si es sosa, monótona, con cambios de tono muy marcados sin razón, es probable que la canción esté compuesta con el pie… y esto pasa por desgracia a menudo.

Algunos ejemplos de canciones con una bella musicalidad: casi todas las canciones de Whitney Houston, de Disney, la mayoría de las canciones de los grandes musicales, muchas canciones populares, …

Esta preciosa canción de Rihanna tiene mucha musicalidad y es muy favorable para la voz.

Esta canción de Anastasia está cargadísima de música, con una melodía preciosa y potente. Te ayudará a ganar más conexión con la música en ti.

Algunas canciones con poca musicalidad: me encanta esa canción, pero hay que reconocer que los Depeche Mode no se esforzaron mucho para la parte vocal de Never Let Me Down Again. Se canta casi todo en el mismo tono, menos el estribillo que es de nuevo casi todo en otro tono. Si bien la música es grandiosa, cantar esa canción es de lo más aburrido… Hay muchas canciones hoy en día con una melodía casi ausente, con partes demasiado graves, casi habladas y estribillos casi violentos, sin relación con lo otro. Un ejemplo representativo podría ser la canción de Tom Walker “Leave a light on”, que puede enganchar pero tiene una propuesta musical de base algo pobre.

Un buen ejemplo de canción compuesta con el pie: demasiado grave y soso y de repente una subida demencial sin sentido musical…

partidura cancion

En esta canción de Depeche Mode, no hay que tener un doctorado en música para ver que todas las notas están en la misma línea, es decir en la misma nota: la canción es grandiosa pero para cantarla es de lo más aburrido…

Busca una espiral positiva

Cada canción te propone un viaje, y debes estar seguro de que ese viaje te lleva adonde quieres. Hay canciones con espirales negativas y canciones con espirales positivas. Las primeras son destructoras y te llevan para abajo. Las segundas te hacen bien y te suben la vibración y los ánimos.

Muchas canciones de Amy Whinehouse, Adele, Lady Gaga tienen espiral negativa y uno queda con el alma entristecida después de cantarlas. La mayoría de las canciones de Whitney Houston, las de Disney, o canciones preciosas cómo “Those Were The Days” de Mary Hopkin, “What a Wonderful World” de Louis Armstrong, “Close to you” de los Carpenters son destellos de luz que te harán bien.

En ese punto quizás te surja una pregunta muy acertada: ¿Acaso no puedo cantar canciones tristes si siento que me ayuda? Y la respuesta es clara: ¡SÍ!

Desarrollaré y matizaré esta respuesta totalmente positiva con 2 explicaciones:

  • Aunque hablemos ahora de canciones tristes, de desamor o de otras circunstancias duras, sigue habiendo 2 clases de canciones tristes, 2 espirales positivas: algunas cómo las de Adele -para no citar algunas cantantes españolas con muchas canciones amargas- tienen espiral negativa, mientras que otras cómo “Hurt” de Cristina Aguilera o “My Immortal” de Evanescence son igual o más tristes y emocionantes, pero se mantienen en una espiral positiva, de mucha luz.
  • Y si quieres cantar “Back to Black” de Amy Whinehouse sí o sí porque te ayuda a expresar algo pesado que tienes adentro, está bien. Lo único es que sepas que lo haces conscientemente y que no te queden sólo cantando esta canción y “Rolling in the Deep” de Adele demasiado tiempo. Puedes alternar esas canciones que sientes que debes cantar para exorcizar según que dolor o pena, con otras canciones que te harán más bien, y te empaparán de bella música, que también te ayudará a sanar

¿Entendido? Somos lo que comemos, somos lo que pensamos… y de alguna manera somos lo que decimos y lo que cantamos. Es bueno cuidarlo un poco y así te sentirás mejor a la hora de cantar… y el resto del día.

Cuidado con la cantidad de letra

Pocas veces se considera esto, pero es muy importante que no estés frente a 4 páginas de letra cuando empiezas tu canción: cuanta más complicada la letra más requerirá que te concentres, y concentrarse = tensar la mente, y tenderás a desconectarte de tu cuerpo.

El reto de una canción es mantener la respiración y la voz a su mejor nivel. Si el reto es sobrevivir al caudal de palabras, estamos poniendo el enfoque en la cosa equivocada. Si la letra es excesiva, tendremos el cerebro funcionando a 100, generando cierta tensión mental, y quitando recursos de donde tenemos que poner la concentración y el empeño, es decir la respiración, la voz y la música (y la actuación si tienes gente delante).

Una canción grandiosa, memorable, pero con tanta letra que la desaconsejaría a cualquiera es Counting Stars, One Republic, con letra grandiosa: “Everything that kills me makes me feel alive”, pero hay demasiada, y demasiado rápido.

Una experta en reducir la cantidad de letra repitiendo muchas veces lo mismo es Rihanna, y su canción Diamonds podría llevarse el primer premio.

Pero los grandes expertos en reducir la letra son… los compositores de ópera, que suelen repetir 2 o más veces buena parte de los textos. Y es que la música y las voces son lo realmente importante e interesante en una ópera, y no tanto la letra. Un ejemplo delicioso es el aria de Las Bodas de Fígaro de Mozart “Non piu andrai, farfallone amoroso”, donde casi toda la letra es repetida 2 o más veces… y no importa: primero porque la letra es deliciosa y porque el placer está en el canto y en la música en sí, y no en si se repite o no Mozart. Ojalá los compositores de hoy en día se repitieran así e hicieran una música tan inspirada   😉

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